¿Ves el geranio?

«El geranio anarquista»

No nació en maceta. Tampoco en jardín ajeno. Brotó de una grieta en el cemento, justo donde la acera olvida su nombre.

—¡Acá no! —dijo el municipio.
—¡Acá sí! —respondió el geranio, y desplegó un pétalo rojo como una bandera de protesta.

Los otros geranios lo miraban desde sus cómodos hogares:
—¿Por qué no te transplantan?
—Porque no me da la gana —y extendió sus raíces hasta volverse inseparable del suelo que nadie quería.

Un día, un perro orinó sobre él.
—¡Abono colectivo! —gritó el geranio, y floreció el doble.

Ahora es leyenda urbana:
«El que crece donde puede, ya está donde debe.»

Y, si ves una grieta con flores en tu ciudad… saludalas. Son sus herederas...